Hace 16 años, recién egresada de la lic. en psicología (22 años); y con la necesidad de trabajar busqué las opciones de trabajo que habían cerca de casa. Me encontré con el Colegio de Bachilleres; y acudí a solicitar empleo (no sabía qué tipo de empleo podría desempeñar, tal vez administrativo o docente). Me habían comentado que la psicología laboral en alguna empresa era lo mejor y tenía más oportunidades de superación; en realidad eso buscaba, pero la necesidad apremiaba.
Como novata todo era nuevo para mí, por eso guardo una grata experiencia al encontrar en mi primera oportunidad profesional de empleo, gente maravillosa que me recibió con una gran cortesía (el subdirector y la secretaria).
Después ocupé en la misma institución un puesto administrativo. Y 14 años después regreso a la docencia. Que ¿por qué?...pues bien, desde mi punto de vista, para que un chico logre un óptimo desempeño académico y un mayor éxito, no sólo debe saber de contenidos, sino de plasmar lo aprendido en situaciones de la vida cotidiana; donde la parte emocional juega un papel importante. Tan importante es, que parte del ausentismo o deserción escolar tiene que ver con esto.
El Colegio se interesa mucho por esta situación y agradezco me permita ser parte de su planta docente para atender estás situaciones, Trabajando con los chicos, desde la parte psicopedagógica y psicosocial.
Actualmente confirmo que entre la docencia y mi profesión no hay una división, como se diría “son una para la otra”. Y Nadie me lo preguntó, pero tampoco con mi familia, por que el horario, me permite estar con mis peques, regresar a casa a revisar tareas, preparar comida y llevarlos a la escuela, en la noche llegar a preparar la cena y convivir con ellos.
Antes de la especialidad, mi labor era más intuitiva. Ahora hay una preparación en la docencia, identifico mis áreas de oportunidad y trabajo en ellas con una mayor preparación. Me permito ofrecer más y lograr resultados de acuerdo a competencias partiendo de mí y terminando en mis alumnos.
Gracias